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Goya’19. Canta la tuna, seguimos en el reino.

CAMPEONES (Javier Fesser, 2018)

Película premiada por la exaltación de valores igualitarios y solidarios, por su mensaje inclusivo que ha sabido transmitir a la sociedad. Campeones nos muestra las vicisitudes de un equipo de baloncesto cuyos miembros tienen discapacidad intelectual o de desarrollo. Cuando se enfrenta a un conjunto igual, no tiene bajo ningún concepto que utilizar artimañas, trampas o desacreditaciones, al hacerlo, resurgen el aroma cañí, los sufridos listillos, los tejemanejes y los espabilados. La España cartón piedra que tendría que estar superada y olvidada. La planificación de la película destila simplismo y su estilo retrocutre genera estupor. El objetivo lícito cae en la enésima reiteración de conductas inapropiadas premiadas por sus valores. La discapacidad intelectual y de desarrollo merecía otra película, pero a lo mejor España aún no puede acometer una reflexión profunda, no banal, sobre una igualdad de cajón. El discurso plano servirá para ayudar, los premios para alertar, la taquilla para sufragar, pero la mirada seguirá siendo condescendiente y primitiva.

2-ENTRE DOS AGUAS (Isaki Lacuesta,2018)

¿Puede el cine artesanal generar vicios y automatismos agotadores? ¿Se puede gritar que el cine delicado y sensible puede hartar? ¿Se puede reiterar un mensaje diez veces para volver a vivir la inadaptación, el rechazo social y el fracaso? La lamentación puede ser reflejada con destreza, belleza y dignidad resplandeciente, todo respaldado con interpretaciones que no son interpretaciones, que son transparencia. Añadamos discutible ficción al desgarro y el espectador puede quedar impedido para dictar valoración, sólo sufrirá si es empático. La pérdida del deseo de cantar creaba un universo. La pérdida del deseo de vivir crea tópicos. Desear una tercera entrega donde la pérdida del anonimato cree metacine y poder así seguir disfrutando del tiempo medido por Campos/Lacuesta.

3- EL REINO (Rodrigo Sorogoyen, 2018)

¿Todo cine que se precie tendría que contextualizar su momento coetáneo? Lo ideal sería hacer un cine que al confrontar las lecturas del presente con el bagaje histórico sirviera para ser lanzado como arma arrojadiza para debate y aprendizaje. El Reino es un refrito apreciable de vicios del cine político que quiere ser trepidante, con su denuncia y sus diálogos zasqueros. Excelente factura de producto para en su parte final flirtear con el exceso y el desequilibrio. El dramón es la corrupción endémica, no los actos espectaculares ni llamativos. Esta confusión lastra el discurso para resurgir en un final ya analizado en esta web. La ambición que destila la película tendría que ser jaleada en las aulas para generar desparpajo y desterrar inseguridades. Las reacciones a El Reino demuestran la pobre responsabilidad política que cala en nuestros lares. Más reinos y menos librerías.

4-TODOS LO SABEN (Asghar Farhadi, 2018)

El héroe ya no quiere ser héroe. Ya no es nómada. Ya no es un rebelde. El héroe es un trabajador, sudado, comprometido y sucio. Un sedentario. Un torpe que ante el código de silencio se verá obligado a actuar, acatando una responsabilidad de la que no puede huir. Acción, consecuencia y después soledad. Un cineasta iraní rodando un western en Torrelaguna. Ethan Edwards vs. Paco, la puerta más famosa de la historia del cine es ahora verja, reja, prisión, el horizonte eterno ahora son viñedos azotados por el viento. Dos partes: la boda, movimiento, planos cortos, bruscos y cortantes; y la tragedia, que emerge pausada, planos reflexivos, agotados y envejecidos. La religión y el rencor no serán soluciones, la aceptación del pasado y el sacrificio, sí. Todos sabemos que somos ignorantes y Farhadi nos da pistas para serlo menos.

5-CARMEN Y LOLA (Arantxa Echevarría, 2018)

Al enfrentarse a una película de gitanas lesbianas, pasa cada poco, uno tiende al resoplido y a los chascarrillos facilones, tendría que pasar mucho menos. Carmen y Lola se encarga a lo largo de su metraje de recordarte que eres un idiota. Cuando el costumbrismo puede llegar a enfrentarse a la norma, crea conflicto y vida. La polémica suscitada tiene razón de ser y la celebramos disfrutando con música gitana (todos tenemos defectos). Hacer tambalear los cimientos de las costumbres que gravan mentalidades y amordazan deseos es saludable. De manera simple y efectiva, que no efectista, la historia muta a drama tópico en reacciones, pero rupturista en concepto. Pese a utilizar recursos manidos y simbologías fáciles, la honestidad expositiva va calando. Cuando la valentía del proyecto se transmite en el resultado, uno no tiene más que brindar por la libertad aunque sea, una vez más, con el mar de fondo.

 

 

 

TAKE FIVE (Gener 2019)

/Cada col·laborador recomana una pel·lícula a partir dels visionats del mes/

 

Personal Shopper (Olivier Assayas, 2016)

Reacciones a Personal Shopper durante el visionado: abucheos, resoplidos, miradas apartadas de la pantalla, ronquidos, destacar la trama menos importante. Hoy el espectador podría dividirse entre el que desgrana/interpreta las imágenes y el que quiere un todo entendible, con motivos visuales recurrentes. Assayas dualiza (profesional/personal) la existencia para narrar el desconcierto del yo. Buscando definirnos a través de los otros, deseando ser otras personas. Buscando razones en el más allá, mientras lo real emerge dudoso y virtual. Una espiritualidad, inquietud, desconcierto que es plasmada en la película con un juego constante entre lo real y lo irreal. La multiplicidad de la imagen crea una trascendencia que nos conecta con la pregunta: ¿quiénes somos? Ricard Andiñach

[Disponible en RakutenTV/Google Play]

 

Foc al càntir (Frederic Amat, 2001)

Foc al càntir és el primer guió de cinema que va escriure Joan Brossa l’any 1948. La seva concepció visual de la poètica i el gust per les acotacions teatrals el van seduir a provar aquest nou gènere. Brossa es va centrar en plans concrets de la realitat quotidiana per a construir un llenguatge cinematogràfic propi que Amat es va encarregar de traduir visualment en aquesta pel·lícula. L’imaginari del poeta queda reflectit en la fusió d’espais que evoquen imatges hipnagògiques: l’aigua i el foc, les habitacions blanques, els arbres, les màscares, el saltamartí… Els elements de l’univers brossià hi són ben presents i apunten ja cap als monòlegs de transformació (1965), el teatre irregular (1967)  i les accions musicals que arribaran més tard. La música de Carles Santos embolcalla les imatges visuals i n’accentua el misteri i la dimensió onírica (deliciós el trànsit de l’home que s’allibera de l’antifaç i s’integra en un dibuix de Dau al set). Brossa demana a l’espectador saber mirar amb un altre codi. Us recomano que hi entreu i no baixeu fins a l’Estació de calinòpiaSandra Cuadrado

 

Shaun The Sheep (sèrie d’animació, T1, 2007, Aardman Animations)

 

És possible que en un mes de visionats del calat de Girl, The Rider o The Favourite l’obra més rodona de les vistes hagi estat Shaun The Sheep? Sí. Tres generacions, àvia (73), madrina (41) i fillola (5), riuen a l’uníson i es miren còmplices davant la picardia i l’enginy que despatxa l’ovella Shaun. Spin off del film Wallace and Gromit A Close Shave (Nick Park, 1995), la sèrie narra les aventures d’una ovella que va a la seva i arrossega a tot el ramat davant la desesperació del seu diligent gos pastor. Completen l’elenc tres porcs gelosos i un granger que no s’assabenta de res. Caos, diversió i espectacle visual conformen aquesta proposta d’humor un xic bandarra, referencial i profundament entranyable. Impossible no desitjar viure en un món de plastilina creat per Nick Park. Marian Z.

[Disponible a Filmin]

 

Out-Takes From the Life Of a Happy Man (Jonas Mekas, 2012)

Hi ha assignatures pendents que anem posposant fins que, de sobte, alguna (trista) circumstància ens empeny a posar-hi remei. El 23 de gener ens deixava Jonas Mekas i, aquell mateix vespre, Out-takes arribava a les meves mans acompanyada d’una recomanació entusiasta. Em vaig endinsar així per primera vegada en un univers efímer d’imatges sempre en fuga, formulades des d’una curiositat infantil, que ens recorden que la bellesa neix a mig camí entre l’entorn i la mirada. Xavier Montoriol

 

McCabe & Mrs. Miller (Robert Altman, 1971)

Este descorazonador, melancólico y bello anti-western, en palabras del propio Robert Altman, utiliza una serie de elementos del género (como esa escena inicial de Beatty como el extranjero que llega cabalgando a la ciudad), y a base de desaturada fotografía y canciones de Leonard Cohen, sorprendentemente adecuadas para la narración, desmitifica el relato de la génesis de los Estados Unidos. Un buscavidas (Warren Beatty) que intenta aplicar las reglas del juego a sus negocios, y la prostituta Miller (Julie Christie), con una visión más realista y consciente de lo que les espera, como víctimas propiciatorias de la apisonadora capitalista. El desgarrador, por gratuito, asesinato a sangre fría en un puente, por el simple hecho de hacerlo. Los vítores por la salvación de las llamas de un templo inútil, mientras los que a la larga han hecho florecer la ciudad, se desvanecen en la Historia como el humo del opio. Cristina Peris

[Disponible en RakutenTV]

La Favorita

Las ovejas, blanco y negro saturado, reposan en las montañas de una Anatolia que en breve será escenario de un exterminio. La Grecia clásica existe en las ruinas y en alguna mesa de algún bar, los más ancianos, echando la partida, recuerdan qué recuerdan de las fábulas. Fermor evoca las montañas de Mani, un lugar donde esconderse en silencio. Theo alertó del cansancio de Europa y de la belleza y crueldad de las fronteras. La crisis desgarró el país y de sus restos surgió el enfado, la rabia, el desconcierto, una mala leche clavada en las entrañas del futuro.

Divagar sobre Lanthimos es divertido, agradecido y, de alguna manera, inútil. Si en un mesa la mayoría van a favor de Yorgos lo atacas, si es al revés lo defiendes, creo que su cine agradece el desconcierto, la contradicción expositiva.

Y ahora ¿en qué lado de la mesa estamos? ¿La Favorita es la película anzuelo? Esa película que sirve para que el dinero sea más fácil de conseguir y los proyectos se lleven a cabo más rápido (dato vital: voy al cine con mi madre Helena, targetoscars, la primera vez que demanda ver un film del heleno). Formalmente calculada para desnivel tan actual: actrices sobreactuando para premios y menciones, gran angulares sin sentido, saturada planificación y la dosis básica detalles estrafalarios Lanthimos S.L. Todo aliñado con diálogos forzados, diabólicos y disfrutables, esas puyas entre el trío protagonista se erigen en lo más jocoso de la película y la huella provocadora resurge de sus sospechosas cenizas.

Señales reforzadas por esos cuerpos maltratados, manchados, a disposición de un objetivo tanto argumental como artístico. Conjunción física apasionante, para un retrato visual de las heridas, de la disputa. Contienda que finaliza con un giro de posicionamiento que enriquece la película al darle una lectura inesperada. ¿No es ser la favorita una condena? ¿No es la libertad (destierro) no responder a ningún mandato? ¿Pese a todas las concesiones, no está, el creador, queriendo salvaguardar su posicionamiento discursivo?

En La Favorita se desvanecen efervescentemente las etiquetas que recaen sobre el director,  la hetorodoxia y la misantropía (¿algún texto que hable de esa repulsión atractiva de los personajes del cine hipermoderno? Por favor enviar link). La trama es plana, no trastoca imaginario, no es arbitraria, es deseada, la seducción como dominio no incomoda y el empoderamiento femenino queda tocado y hundido por el arribismo. Es decir, Lanthimos no es tan Lanthimos.

Añadamos los cuatro ingredientes de su cine vs. su última obra:
1- Lo cómico salva la función.
2- Lo trágico, al ser cómico, queda diluido.
3- Lo violento, al ser de época, no desconcierta.
4- Lo ridículo, al ser conocido, ya no sorprende.

Tras el castigo sufrido por tal receta, nuestro comportamiento desvelará esas incertidumbres ya comentadas. Si, como defiende el autor: al espectador no se le tiene que dirigir hacia una reacción emocional controlada, manteniendo cierta distancia. En este trabajo, el excesivo encorsatamiento no permite tales libertades, unidireccionalidad que va en contra del observador activo que construye la película mientras la contempla.

Esperando que esa originalidad, muchas veces forzada y de dudosa madurez, esa ruptura con todo el pasado (sugerido en el primer párrafo) no sea dogma ni principio básico, cierra crónica este cronista, más cercano al deslumbrante y enigmático final de Langosta que a la forma de masturbar de Abigail.

 

Mujeres

‘No puedo vivir sin ti, no hay manera’ (No puedo vivir sin ti, Anni B. Sweet)

Si hi ha cançons que il·lustren com ningú la vida dels que ara estem en la dècada dels 40 són les de Coque Malla. Ens vam conèixer enmig d’una gran eufòria quan volíem deixar el niu (‘Adios papa’, Ronaldos 1988) i ara ens acompanya en les misèries actuals quan tendim a autoflagelar-nos en un racó d’un diumenge qualsevol. Els eterns temes en què estem enganxats: sexe, amor i  relacions de parella seran els conceptes que enfilaran el relat. Ens els situa tots junts a l’escenari a través de les seves cançons (‘en el escenario todo cuenta algo’).

La base del document és Mujeres (2013), un disc recopilatori, que Coque Malla va gravar amb diverses dones que el van inspirar (Leonor Watling, Maria Rodés, Anni B. Sweet, Amparo Valle, Angela Molina, Rebeca Jiménez). Ara els dona veu en un documental per conèixer les seves inquietuds agafant com a punt de reflexió les cançons que han interpretat en el disc. Només cal fer un cop d’ull a les lletres per endevinar quins seran els temes que ens presenta en aquest viatge emocional (Som on volem ser? Del que havíem imaginat, què ens queda? Pors que canvien de lloc). Però, amb l’excusa de posar el focus en les dones, aquí es parla de les relacions, sobretot de les tòxiques (‘eres capaz de quemar el edificio porque no te gustan las cortinas’), i també del material emocional que contenen les cançons de Coque Malla.

Hoy voy a empezar a construir la casa donde estaré para toda la vida (Berlín, Leonor Watling)

Com ell mateix expressa amb sinceritat en la primera conversa amb Leonor Watling, aquest projecte (Mujeres; Gonzalo Visedo/Rodrigo López Casas 2018) ha representat tancar una capsa de pandora, una manera de posar pau a 15 anys d’obssesions en la interacció que ha tingut amb les dones, les presents i les absents. Probablement, el primer diàleg que obre la cinta sigui un dels més interessants. Watling li ofereix la cobertura i el sentit al documental quan el compara amb la pel·lícula de Fellini, 8 ½ (1967), on des d’una altra perspectiva, el director també revisava la seva vida a través de les dones. Malla diu que no l’ha vista però li agrada la idea i la incorpora al seu discurs. De fet, la idea de partida del documental no és nova i manté un vincle en el terreny de l’escriptura, concretament en la novel·la de Charles Bukowski, que també es titula Mujeres (1978), on l’escriptor narra la vida de Henri Chinaski (alter ego de l’escriptor) a través de les trobades sexuals amb diverses dones.

‘A dónde vas? Ahora mismo quiero estar en otra parte/Debería tantas cosas pero ahora ya nada de eso es importante’ (La carta, Amparo Valle)

L’emotivitat de les cançons anivella les reflexions desiguals sobre el dolor, l’amor i el sexe que tenen lloc durant els enregistraments. Cal destacar, però, que certs diàlegs toquen la plenitud per la seva autenticitat. Un exemple clar és la conversa que manté amb la seva mare, Amparo Valle, en analitzar el paper que s’atorga al sexe (‘el sexo es lo único real’) vers l’amor romàntic (‘el amor nos hace infelices porque nada dura eternamente’) en la societat actual a propòsit de la interpretació conjunta de la cançó ‘La carta’.

I el discurs que podria ser interessant, de vegades es dilueix entre tòpics (les dones sou complexes, els homes som simples; vosaltres sabeu el que voleu, nosaltres ens deixem anar; les dones necessiten reafirmar-se, als homes ja ens va bé la indefinició) i certa dosi d’autocomplaença disfressada d’humilitat. Costa trobar el relat entre les peces del muntatge, que queda atrapat en un testimoni visual construït per un fil de seqüències on interactuen escenes de la vida quotidiana amb les gravacions de les cançons amanides per les converses.

‘Y gira la rueda y nada es real, lo intenta lo intenta lo intenta’ (Lo intenta, Ángela Molina)

En algun moment podria semblar que hi ha certa temptativa de mostrar un component humà que doni més profunditat al personatge. Potser sí. La part més íntima s’entreveu breument a casa amb la seva dona i la seva filla. Se’l pot veure mentre intenta preparar un biberó. Escena en què deixa anar unes preguntes si més no inquietants: Estarà caliente? Pongo 2 cucharadas? Un cop preparada la dissolució i després de certs intents fallits veu que allò no baixa i se n’adona que s’ha disposat a donar el biberó a la seva filla sense treure prèviament la tapa. Rialles de fons. Fi de l’escena. Certament, aquest intent de mostrar ‘the man behind the myth’ no acaba de sortir ben parat. Per altra banda, l’humor de la mà del seu company i principal interlocutor, Antonio Dyaz, la simplicitat de la posada en escena que juga a l’espontaneïtat i la lleugera realització contribueixen a parar el cop i alliberar l’artista d’aquestes possibles relliscades.

Última conversa

Veient Mujeres no he pogut evitar pensar en Casi 40 (2018) de David Trueba, on entre converses i concerts, els protagonistes també passen revista a les seves vides, a les seves pors. M’he preguntat si el personatge de Lucía (una cantautora que va renunciar a la seva carrera quan va ser mare per no poder seguir el ritme de les gires) hauria respost el mateix que Coque Malla quan li demanen si l’ha canviat la paternitat i ell diu que no, que, de moment, no ha notat cap canvi. Fent un exercici de ficció, m’ha faltat una última conversa, entre Lucía i Coque Malla i he imaginat la protagonista de Casi 40 com a espectadora del documental i com en seria d’interessant poder contraposar totes dues visions.

‘Lanzamos una moneda y nunca la vimos caer, será una extraña condena tu vida empieza otra vez’ (Una moneda, Jeanette)

A la sortida del cine se senten veus (músics, crítics musicals, programadors), tots seguidors de la trajectòria del cantant, com una servidora.  Tots coincideixen que esperaven un epíleg més contundent que donés sentit al projecte, però després de l’última conversa l’únic gir que hi ha és la caiguda del teló. Un final amb pressa que retalla el to emotiu de la història. Algú apunta que el millor de tot és la música, que en el documental sembla esdevenir aquella tornada perfecta que et retorna la fe quan has ensopegat un mal dia.

Glass (Cristal)

En Limited Edition, la galería de arte de Elijah Price (Samuel L. Jackson) en El Protegido (Unbreakable, 2000), este se refiere a una de las ilustraciones expuestas (de hecho, es la portada de un cómic que le regala su propia madre) como “muy especial, debido a la representación realista de sus personajes”.

En Glass (que también significa “espejo”), Shyamalan une El Protegido y Múltiple (Split, 2016) de manera formalmente más deudora de la primera, situando su argumento justo al final de la segunda, con David Dunn (Bruce Willis) en busca de La Bestia (James McAvoy), y utilizando de fondo un espejo consigo mismo, no sólo en su discurso a favor de lo extraordinario. La unión resulta perfectamente equilibrada, funcionando entre los polos opuestos de los reposados Willis y Jackson y el enérgico tour de force de McAvoy, gracias al dominio como narrador del director.

Sacando la máxima expresividad de un intensivo uso del fuera de campo y de múltiples pantallas (cámaras de seguridad, de ordenadores, de móviles…), recupera como decía de El Protegido el tempo pausado, los primeros planos de personajes mirando al espectador, los parlamentos de Mr. Glass sobre la tradición del mundo de los cómics, o las relaciones que nutren a los protagonistas, cargando de emotividad esas relaciones y las conexiones con el pasado.

Después de la primera escena de acción, en la que el director vuelve a huir de pirotecnia, como siempre ha caracterizado su cine (quien esperara un gran duelo final en el edificio más alto de la ciudad, no conoce mucho al director de El Sexto Sentido), encierra a los protagonistas en una institución mental (estos encierros también son un recurso recurrente del director: Señales, La joven del agua …). Ahí, a través del personaje de Sarah Paulson, se les inyecta el demonio de la duda sobre sus habilidades (de nuevo el espejo, puesto que a Shyamalan después de un par de fracasos con blockbusters, se le dio por muerto).

Esa emotividad presente en la película lo es también para con el espectador, recuperando conexiones no sólo anecdóticas en los intérpretes como Stephen Treat Clark, Charlayne Woodward, el dueño de la misma tienda de cómics con sus rótulos de neón en verde y púrpura, o el propio cameo del director. También las conexiones son formales: el transitado espacio de una estación es donde David Dunn empieza su periplo como vigilante con su capa-impermeable, pero también sirve, esta vez en un aeropuerto, como origen del (re)nacimiento (“esta no es una Edición Limitada, es una historia de Orígenes”).

Si en su momento, El Protegido se distanció en su promoción del mundo de los cómics, sorprendiéndonos con la que es probablemente la mejor película sobre superhéroes (muy poco reconocida en su momento), Shyamalan es fiel a sí mismo y en un mundo ahora superpoblado de cómics en pantalla de cine, nos da de nuevo más de lo que parece a simple vista, totalmente alejado del panorama actual… y no muy bien recibido en su país de origen.

Testamento de la trilogía y resurrección a la vez, es el extraordinario cierre que nos da M. Night Shyamalan con Glass.

Un cinema d’horitzons

A Le fils de Joseph (2016), Eugène Green hi fa aparèixer una conversa que podria llegir-se com una declaració d’intencions, un esbós de la seva poètica cinematogràfica, dibuixant una certa actitud davant la vida que és tan característica de la seva filmografia com ho són el hieratisme dels seus personatges o la simetria en les composicions. “Les pel·lícules d’aquella època sempre transmeten esperança, fins i tot quan tracten temes obscurs” comenta una dona, sortint d’una projecció de Il deserto rosso (Michelangelo Antonioni, 1964); en contraposició, opina que “avui en dia, la gent es complau en la desesperació o el cinisme” i “ni tan sols no s’adonen que estan desesperats.”

Recupero ara aquesta escena, que ja havia evocat en parlar de Le lion est mort ce soir (Nobuhiro Suwa, 2017), per mirar de fer balanç del nostre dos mil divuit. El punt de partida: l’edició especial del Take Five, on cada col·laborador escollia les cinc millors pel·lícules de l’any. La resta: un vol de ratpenat, xisclant en la fosca per mirar d’entendre on comença la roca i cap on mena el camí.

S’ha parlat força d’un “cinema de la crueltat” que, suposadament, domina el circuit de festivals a nivell europeu, apuntalat a Cannes i abanderat per noms com Michael Haneke, Ruben Östlund o Yorgos Lanthimos. Són perspectives crues, descarnades, no tant per la violència que retraten com pel discurs subjacent, incisiu, pessimista i sovint misantrop. El rus Andrey Zvyagintsev en seria un altre bon exemple: la recent Sin amor (2017) segueix la línia habitual de la seva filmografia per bastir el retrat glacial d’una Rússia contemporània abocada a la violència i a l’aïllament emocional, on l’absència d’amor creua les generacions com una malformació congènita i es perpetua, cíclica, sense horitzó. La mateixa condemna, sense possibilitat redemptora, travessa la filmografia de Haneke, mostrant el rostre més brutal i irreversible quan germina com una mala llavor entre els nens de La cinta blanca (2009).

Com sempre que es vol agrupar trajectòries ben diverses sota un mateix paraigües, caldria apuntar una sèrie de diferències significatives. Per exemple, el cas d’Östlund, que advoca per un canvi de to al tram final de The Square (2017), introduïnt un llast de culpa dostoievskiana i substituïnt la distància irònica per una narrativa grandiloqüent, amb un ús del pla zenital que sembla suggerir una revelació divina. No obstant, els grans relats ens arriben ja desactivats per l’acció d’un cinisme que els ha fet ridículs, sobrants, invàlids. No hi donaríem gaires més voltes si no fos perquè el camí de principi d’empatia que emprèn el protagonista a les darreres escenes també cau com una altra impostura del relat, la darrera riallada d’un artefacte narratiu consagrat a la buidor. Quan ha cremat el darrer refugi, com es cus l’abisme obert per la ironia? Com es reconstrueixen la sinceritat i la confiança?

Potser s’escau aquí parlar del que alguns teòrics anomenen la New Sincerity, un concepte made in USA que, no obstant, s’esforça a enterrar les despulles del post-modernisme per plantar, encara sota l’eco penetrant de les rialles, les primeres llavors en la terra erma. Davant l’esgotament d’una ironia que tan sols és capaç de crear complicitats des de la distància, s’acostuma a assenyalar el següent paràgraf de David Foster Wallace, de l’assaig E Unibus Pluram: Television and U.S. Fiction (1993), com a origen del concepte:

“Podria ser que els propers rebels literaris de debò en aquest país fossin de fet una colla estrafolària d’anti-rebels, tafaners de mena que, d’alguna manera, s’atrevissin a allunyar-se de la mirada irònica, que tinguessin el coratge infantil de recolzar i predicar amb principis clars i directes. De tractar els problemes i les emocions humanes als Estats Units, temes vells, senzills i impopulars, amb reverència i convicció.”

Sota la bandera de la New Sincerity, els crítics hi agrupen noms tan diversos com Wes Anderson, Sofia Coppola, Paul Thomas Anderson o el Lars von Trier de Dogma 95. Sovint, també en vinculen l’estètica al món de YouTube, d’Instagram, dels reality shows. Aquí ens limitarem a servir-nos de la idea bàsica, aquesta contraposició entre la vella ironia i una nova sinceritat emergent, per continuar el nostre vol erràtic de ratapinyada. No ens preocupa tant la desarticulació de l’artefacte irònic a través d’aquesta sinceritat com les primeres embastes per a una nova sensibilitat. O, més ben dit, per a una sensibilitat a seques, perquè resseguint el corrent dels grans moviments correm el risc de passar per alt el que sempre ha estat allà.

N’és un bon exemple Agnès Varda, la cineasta veterana que encapçala en solitari la classificació del nostre Take Five amb l’entranyable Visages Villages. Un article del New Yorker descrivia la seva tasca documental com a “antropologia afectuosa” i ella mateixa, en una entrevista l’any 2009, parlava així de la seva relació amb el cinema: “És com un riu de sentiments, d’intuició i de la joia de descobrir coses. De trobar la bellesa allà on potser no hi és. De veure.” Malgrat que Varda gaudeix ara, a noranta anys, d’una popularitat renovada, la seva primera pel·lícula data de 1955. Des de llavors, ha anat bastint una filmografia personal i coherent; la seva mirada empàtica, comprensiva, i la bellesa senzilla del seu cinema travessen ja més de mig segle.

Figura clau del feminisme al cel·luloide, el seu llegat enllaça amb el corpus teòric de grans pensadores com Judith Butler. Quan, en la conferència del passat mes d’abril al CCCB, Butler insistia en la importància de la vulnerabilitat com a base per a teixir noves formes de solidaritat i bastir els combats i les resistències feministes, anti-racistes o post-colonials (formes d’aliança davant l’opressió), no es feia gaire difícil trobar un mirall artístic d’aquestes paraules en l’obra atenta, oberta i generosa de Varda.

En l’impuls d’aquests moviments hi batega la idea de comunitat. Marina Garcés, que presentava la conferència de Butler al CCCB, també insisteix en el nosaltres quan desgrana a Ciutat Princesa (2017) les diferents formes de resiliència viscudes a la Barcelona de les darreres dècades: des de l’experiència individual insisteix en la complicitat nascuda d’una causa comuna. I en una altra acrobàcia d’afinitats arribem a Josep Maria Esquirol, que coincideix amb Garcés en la reivindicació d’una sèrie de valors il·lustrats que ens permetin enfrontar-nos a la desinformació dels nostres temps, bressol de monstres. Entent la violència i la bondat com a moviments contraris de degeneració i generació respectivament, Esquirol descriu la bondat com una “experiència de fraternitat” i defensa una noció de sensibilitat (com a capacitat de rebre o de ser afectat) que enllaça amb la vulnerabilitat de Butler.

La vulnerabilitat en si és una virtut i no una flaquesa, insisteixen aquests discursos; tan sols esdevé un problema quan cau a les urpes del poder, que la rebrega fins a sotmetre-la o bé aniquilar-la. Aquesta explotació sense escrúpols de la vulnerabilitat vertebra la fantàstica Lazzaro Felice, de la italiana Alice Rohrwacher, també present en el nostre Take Five. La pel·lícula retrata amb gran duresa l’abisme entre classes i no defuig la cruesa d’una realitat implacable, regida per unes elits cíniques i escanyants; però enmig d’aquesta foscor hi brilla l’esperança a què al·ludia Eugène Green, i que pren la figura del jove Lazzaro, encarnació de la bondat i la bellesa. Ni tan sols un desenllaç que remet a El Crist de nou crucificat de Nikos Kazantzakis i que fa palès que la societat, miserable i embrutida, ja sigui per la corrupció del poder o per la ignorància manipulada de la misèria, no està preparada per a tal adveniment; ni tan sols un desenllaç així no dissipa aquesta esperança, que fuig enllà en forma de llop, esperant la veu que li dirà: “Aixeca’t, Llàtzer, i camina.” O, en paraules de Kazantzakis: “Posem-nos altra vegada en camí.”

I així queda marcada, de manera sagnant, la distància que separa l’esperança de la ingenuitat. Les aproximacions a un cinema humanista no dibuixen un món de flors i violes; no suavitzen la violència ni ens porten necessàriament cap a un final feliç. En temps incerts, és un cinema d’horitzons, incansable, i és sobretot un cinema de marges. La collita d’aquest any ens ha dut també un nou encert de Hirokazu Kore-eda, Shoplifters, que ha recollit els mateixos punts que Lazzaro Felice en el nostre Take Five. La pel·lícula explora els vincles afectius que uneixen una família atípica, no biològica: un engranatge estrany però eficient, una tendresa que creix als marges de la norma, i que serà jutjada disfuncional per un sistema fred, impersonal, que sotmet la particularitat a un procediment de màquina. Assistim a noves formes de resistència que no s’alcen necessàriament damunt un sòl d’encerts, altres maneres d’estimar que no tenen cabuda sinó a les afores. Aquí, l’esperança –sòbria, continguda, embrionària– és una paraula dita en veu baixa a través del vidre de la finestra, quan l’autobús ja marxa carretera enllà.

Podríem parlar encara de la tendresa amb què Roma (Alfonso Cuarón; també al nostre Take Five) enfila els moments climàtics; de l’ungatz simple i agredolç de què ens parla Lucky (John Carroll Lynch); d’una infància i una vellesa que gairebé es toquen i que creixen juntes a Le lion est mort ce soir (Nobuhiro Suwa). Potser és cert que el món oscil·la com un pèndul i que el cinema, cansat d’un cinisme exhaurit, comença a decantar-se cap a l’altra banda. Potser podríem parlar d’una tremolor que neix qui sap on i que recorre les consciències i les seves formes d’expressió, des de la filosofia fins a la pantalla, passant per la resistència a peu de carrer. També podria ser que, volent parlar del món a partir del cinema que ens interpel·la, només haguem parlat de nosaltres.

 

Border

Momento introducción plasta: La eugenesia practicada en más lugares de los que pensamos a lo largo de la historia reciente, erradicar la diferencia para mejorar la raza, nos podría dar pistas sobre la contextualización de Border.

Momento algo huele fuerte: La protagonista huele la culpa y la vergüenza en lugar fronterizo. Primeros planos de nariz ejercitando el noble arte de buscar el mal. Culpa, vergüenza y el mal: los humanos apestamos.

Momento ambient: Esa naturaleza que nos desborda, que palpan, que ya no sabemos sentir, quién no recuerda cuando antaño predecíamos la presencia de ciervos, quién no recuerda la pisada, la huella, el pasado y nosotros descifrándolo.

Momento musgo: Cuando subes a las montañas y arrancas musgo para el belén sabías que no estaba bien, pero ahora que sabes que otros seres lo usan para su satisfacción, constatas que puedes tener la conciencia tranquila.

Momento donde viven los monstruos: Desnudos corren entre la arboleda, los cuerpos no son perfectos, qué narices importa, reivindicación de lo distinto, nuestros cánones son basura.

Momento atracción: Su lengua flota, su lengua flotando, colgada de entre los labios esperando ser bien recibida, esperando ser deseada, esperando ser saciada. La atracción primitiva excelentemente transmitida es una invitación a la libertad.

Momento rayos y truenos: La naturaleza malvada y muy sabia siempre encuentra atajos para llevarnos al abrazo.

Momento Gusiluz: Poner a un miniPutin en una nevera precintada no es mala idea, la típica caja que todo quisqui esconde para calibrar la curiosidad de los que le rodean.

Momento ojo por ojo: Hacer pagar a los indefensos (bebés) siempre será cobarde y discutible a nivel confrontación fácil entre los dos encantadores trols.

Momento potito: Explicación del pasado para entender los mecanismos del infortunio: padre, ¿cuál es mi verdadero nombre?.

Momentro frustante: No sale David el Gnomo.

Momento niño hispster: Una especie como la humana no merece existir, eso cada vez se nos revela más evidente. ¿Pero los monstruos merecen existir? Para ser como nosotros evidentemente no. La película sobrecoge, y mucho, cuando nos plantea una nueva perspectiva existencial, cuando la trama se va paulatinamente convirtiendo en convencional se diluye y acaba teniendo objetivos más usuales.

Momento troleo: Border intenta revertir el discurso homogeneizante y luego cae en las leyes humanas más básicas, podría haber apostado fuerte hasta al final, pero la conclusión es: cuerpo de Trol con mente humana, es decir, equilibrio, camino, identidad, es decir, frenazo.

Momento epílogo gratuito: La erradicación de los ancestros, de las figuras utilizadas para aterrorizar o disuadir, converge en un mundo uniformado. Cómo edulcorar los cuentos infantiles. La persecución de la diferencia es el fin de las especies.

Momento postmomentos: Ante el inevitable e innecesario remake estadounidense, proponer a Lady Gaga y Adam Driver dirigidos por Guillermo del Toro.

Juliet, Naked

En una de las escenas finales de Boyhood (Richard Linklater, 2014), el personaje de Patricia Arquette estalla en un arrebato de frustración y tristeza cuando ve a su hijo abandonar el hogar para ir a la universidad. Con un “simplemente pensé que habría más”, finaliza su discurso-radiografía de lo que ha sido su vida hasta ese momento. Esta escena refleja de manera sagaz y conmovedora cómo el echar la mirada atrás arroja una certeza, lúcida y dolorosa, de que esto de la vida es una colección de instantes que pasan, pasan a toda velocidad, y que esperar mucho más que eso no solo no es real sino un acto baldío.

Pues bien, en Juliet, Naked (Jesse Peretz, 2018)que comparte con Boyhood un Ethan Hawke interpretando a un personaje que se resiste a la maduración, el balance vital de los personajes lleva a un discurrir diferente: a la decisión firme de aprovechar cada momento a partir de ahora, porque AHORA SÍ viene lo bueno, lo verdadero.

La película, basada en una novela de Nick Hornby (solvencia contrastada), preserva la accesibilidad y ligereza de la escritura del autor, su tono irónico y cómico, pero cede en agudeza, en la solidez en la definición de personajes y en la profundidad de los temas tratados.

La trama, un tanto inverosímil en su detonante, tiene todo el potencial para articular una comedia con chispa y, con algo más de esfuerzo, dejar un pequeño espacio para hablar de los miedos y las frustraciones de una generación. Annie y Duncan llevan más de 15 años juntos en una relación cómoda, fuertemente condicionada por la obsesión de Duncan con Tuker Crowe, un músico que 20 años atrás y después de publicar un disco de éxito, Juliet, abandonó su carrera y desapareció sin dejar rastro. Esa relación “triangular” latente, ahora se materializa al aparecer en escena el músico en cuestión, a raíz de un intercambio fortuito de e-mails entre Annie y Tucker. Esta conexión activará en ellos, como ocurre en toda buena comedia romántica que se precie, un deseo, un sueño, que asomaba discreto, que se había olvidado o que se había abandonado, para dar lugar a algo real y perdurable, al resurgir de una nueva oportunidad: la ¿BUENA?.

El principal acierto del film es claramente su comicidad, ligera mordacidad, amabilidad (una feel-good movie en toda regla) y Ethan Hawke. Los momentos más hilarantes los protagoniza Duncan (interpretado por Chris O’Dowd en un personaje que parece la extensión de su Roy de IT Crowd), un profesor autocomplaciente, ridículo y egocéntrico, que representa todos los males de ése perfil cultureta que ya retrataba Hornby en Alta Fidelidad, que fue llevada al cine por Stephen Frears en el 2000. Desgraciadamente, la construcción de los personajes se atasca en el cliché y sobran situaciones en las que se acentúa en exceso el estado interior de los personajes (como cuando vemos a Annie bailar porque se está ¡liberando!, o el redundante flashback de Tucker explicando su tragedia personal), restando dimensión a lo que podría haber sido una historia de segundas oportunidades madura y ajustada a los tiempos que corren, como sí supo afrontar Nicole Holofcener en el marco de la comedia romántica en Enough Said (2014). Así, salvando algún momento de audacia emocional (la llamada redentora de Tucker a su hija), temas como el discernir sobre el deseo o su ausencia, la revisión y gestión del pasado o la responsabilidad de ser padre/madre, quedan desdibujados por su simplicidad, cosa que en About a boy (Chris Wietz, Paul Weitz, 2002), otra adaptación de una novela de Hornby, se resolvía de manera más adulta con ingredientes más pobres.

Ralph Rompe Internet

Cuando se presentó el trailer de la secuela de Rompe Ralph, una de las escenas llamó la atención en las redes, convirtiéndose rápidamente en viral. En ella, una vez Ralph y Vanellope se conectan a la red y después de visitar toda una ristra de conocidos espacios tecnológicos, se dirigen a un sitio llamado “Oh My Disney”. Vanellope, escapando de los soldados imperiales de Star Wars, irrumpe en una habitación con todas las princesas Disney, que desconfían de la intrusa, hasta que Vanellope les demuestra, después en un divertido interrogatorio con todos los clichés sobre las susodichas, que ella también es una princesa.

Al final y por suerte, la viral escena no se quedaría en un simple gag, además de que las princesas también tendrán su importancia en el desenlace (que no voy a desvelar aquí). La conversación de la protagonista con sus nuevas amigas tiene peso en la trama y en el desarrollo de Vanellope, que ha encontrado un reto adecuado para su carácter competitivo fuera de su querido, pero ya limitado para ella, Sugar Crush. Convirtiéndose así de manera orgánica en la protagonista (algo que, como ya sucedía este mismo año con Elastigirl en Los Increíbles 2, el personaje pedía a gritos), y enfrentándose a una decisión que puede hacer que su amigo del alma se distancie de ella, Vanellope contará con una inmejorable aliada: Shank (con la voz de Gal Gadot). Ésta, con su mismo carácter competitivo, convertirá esa cualidad en recíproca admiración que desembocará en amistad. Es triste que esto sea refrescante en el 2018, pero imaginaos como estamos aún en relatos para todos los públicos (y ahí va un ejemplo: los celos de Eleven con Max en la segunda temporada de Stranger things), que lo cierto es que se agradece.

Todo esto sucede en un relato emocional en la línea de su predecesora, esta vez haciendo hincapié sobre las relaciones tóxicas y la fragilidad masculina. Rich Moore, después de la que fuera también notable desmontando tópicos como Zootopia, enmarca esta secuela en una exposición de lo que es Internet sin alarmismos (un sitio lleno de posibilidades, pero sin dejar de lado sus rincones oscuros), trasladando el universo de su predecesora de manera coherente en los abismos virtuales, con quizá un único “pero” : hay gags para gente demasiado versada en éstos, y que no se sabe como aguantarán dentro de un tiempo… la guinda al autoparódico pastel la pone alguien ya experto en reírse de sí mismo como es Alan Menken (Enchanted, Galavant).

Son buenos pasos de un estudio que,  tampoco vamos a engañarnos, sigue tan conservador como siempre, y simplemente hace lo que el público está pidiendo, dado que ha habido targets de los que se han olvidado durante demasiado tiempo (y de algunos, de momento, siguen haciéndolo). En definitiva, apuntes de “cambios” no tan arriesgados pero sí acorde a los tiempos que corren.

ESPECIAL TAKE FIVE 2018

TAKE5 2018: Cada col·laborador tria les cinc pel·lícules més reveladores de l’any.

ANTITAKE5 2018: Cada col·laborador tria les cinc pel·lícules més decebedores de l’any.

TAKE PLUS: Cada col·laborador tria la pel·lícula que vol destacar de totes les vistes durant l’any.

 

/Ricard Andiñach/

TAKE5 2018

1-Lazzaro Felice (Alice Rohrwacher)

2-Le Livre d’Image (Jean-Luc Godard)

3-Manbiki Kazoku (Hirokazu Koreeda)

4-Under the Silver Lake (David Robert Mitchell)

5-Killing Eve (Phoebe Waller-Bridge)

ANTITAKE 5 2018

1-Ready Player One (Steven Spielberg)

2-On Chesil Beach (Dominic Cooke)                          

3-First Man (Damien Chazelle)

4-Call Me by Your Name (Luca Guadagnino)

5-Entre Dos Aguas (Isaki Lacuesta)

TAKE PLUS

-La Flor (Mariano Llinás, 2018)

 

/Marian Z/

TAKE5 2018

1-Visages Villages (Agnès Vardà, JR)

2-Under The Silver Lake (David Robert Mitchell)

3-Mirai (Mamoru Hosoda)

4-Dogman (Matteo Garrone)

5-First Reformed (Paul Schrader)

ANTITAKE 5 2018

1-On Chesil Beach (Dominic Cooke)

2-Mission: Impossible – Fallout (Cristopher McQuarrie)

3-Las Leyes de la Termodinámica (Mateo Gil)

4-Formentera Lady (Pau Durà)

5-Casi 40 (David Trueba)

TAKE PLUS

-Winter Sleep (Nuri Bilge Ceylan, 2014)

 

/Sandra Cuadrado/

TAKE5 2018

1-Visages Villages (Agnès Vardà, JR)

2-Cold War (Paweł Pawlikowski)

3-Manbiki Kazoku (Hirokazu Koreeda)

4-Three Billboards Outside Ebbing, Missouri (Martin McDonagh)

5. Roma (Alfonso Cuarón)

ANTITAKE 5 2018

1-On Chesil Beach (Dominic Cooke)

2-Un Beau Soleil Intérieur (Claire Denis

3-Petra (Jaime Rosales)

4-First Man (Damien Chazelle)

5-Le lion est mort ce soir (Nobuhiro Suwa)

TAKE PLUS

-The Square (Ruben Östlund, 2017)

 

/Cristina Peris/

TAKE5 2018

1-El hilo invisible (Paul Thomas Anderson)

2-Roma (Alfonso Cuarón)

3-Under the Silver Lake (David Robert Mitchell)

4-Manbiki Kazoku (Hirokazu Koreeda)

5-Visages Villages (Agnès Vardà, JR)

ANTITAKE 5 2018

1-Capernaum (Nadine Labaki)

2-The Shape of Water (Guillermo del Toro)

3-The 15:17 to Paris (Clint Eastwood)

4-The man who killed don Quixote (Terry Gilliam)

5-Ready player one (Steven Spielberg)

TAKE PLUS
-Paddington 2 (Paul King, 2017)
/Xavier Montoriol/

TAKE5 2018

1- Zama (Lucrecia Martel)

2-Roma (Alfonso Cuarón)

3-Lazzaro Felice (Alice Rohrwacher)

4-Visages Villages (Agnès Varda, JR)

5-Season of the Devil (Lav Diaz)

ANTITAKE5 2018

1-Galveston (Mélanie Laurent)

2-Ingrid Goes West (Matt Spicer)

3-Les Estivants (Valeria Bruni Tedeschi)

4-American Dharma (Errol Morris)

5-Gemini (Aaron Katz)

TAKE PLUS

-What Time is it There (Tsai Ming-liang, 2001)