Autor: Ricard Andiñach

The Irishman

“The Party, HILL!!!” Inicio, la cámara avanza por el pasillo del geriátrico, suena In The Still Of the Night, la canción evoca un recuerdo, llegamos a la sala donde Robert de Niro empezará a contar su historia. Final, la cámara huye de la habitación del pasado, de lo narrado, acompañando a la enfermera que no sabe quién era Jimmy Hoffa pero, súbitamente, en un giro extraño, nos retorna al lugar de la evocación. Allí Frank Sheeran, intenta negociar una posible salvación. La acción nos vuelve a alejar y nos deja fuera de la reflexión, de la posible redención, eso ya da igual, la puerta entreabierta ya sólo espera ser cerrada. A lo mejor dará tiempo a un nuevo proyecto, a lo mejor no, pero la confesión, el testamento, ya está filmado… lealtad, amistad y traición, las relaciones poseen la verdad, así serán las cosas y ahora ya solo pueden ser filmadas en planos medios y cerrados. Vuelve a sonar el tema de The Five Satins y una estrofa, que va y viene, habla de cierta …

Parasite

Si en Memories of Murder la mirada final era de impotencia, en The Host de miedo a que vuelva a pasar, en Snowpiercer de reinicio, en Mother de admiración, en Okja de iluso chorra, ahora, en Parasite, la mirada es de asimilación, de claudicación. Hay una progresión, un cambio, la lucha de clases se transforma en una substitución de clases. La sonrisa del absurdo se borra con la (falsa) esperanza. Si antes nos podíamos aferrar al humor y la extravagancia, ahora Bong Joon-ho nos comunica su desencanto con estilo, su mirada son todas esas miradas pero para decirnos que el plan es que no hay plan. Definirnos mediante los demás por contraposición, apoyada en la envidia y la desesperación, es un acto peligroso a la larga y deleznable a la corta. Definirnos mediante los demás por motivación, apoyada en el estudio y la creación, es un acto sugerente a la corta y reafirmativo a la larga. ¿Puro cinismo? Podría ser. Todo depende de nuestra maltrecha honestidad. Tenemos dos caminos de alimentación, pues juguemos. Parasite es …

El Hoyo

Cuando uno tiene la aborrecible costumbre de compartir mesa para hablar de cine con cualquiera siempre llega ese momento, el Momento. Es ese instante donde los discursos alejados se encuentran y lo que eran tensiones dudosas se transforman en carcajadas y caras de asentimiento deleznables. Ese punto de inflexión viene de más allá de las redes sociales. Esa cima del entendimiento la genera el tema más impensable. En toda reunión cinéfila de gilipollas aún resurge una y otra vez la memez del tópico. Cuando sale la cuestión, si te levantas y te largas mostrarás una capacidad de supervivencia y puede que aún haya esperanza para ti. La encomiable El Hoyo se sustenta en una paradójica tesitura. Su propuesta atractiva se ve menos reforzada cuando juega sus normas más salvajemente. La alegoría política y social se va deshaciendo al radicalizar el discurso. Y es contradictorio porque uno desea ir más allá siempre y, ante una propuesta valiente, sabe mal expresar que en este caso las tribulaciones para y por un final acorde no están a las …

Le Mans 66

En una secuencia extraña del spot de 152 minutos que es Le Mans 66, y digo extraña porque está insertada dentro del clímax eterno, Matt Damon haciendo de Matt Damon, masticando chulería, se acerca al box de Ferrari y les roba un cronómetro. Ante esta demostración de la eterna rebeldía americana uno no puede más que aborrecer el enésimo intento de legitimar una idiosincrasia. Una pregunta resuena, y lo reiteran, por si acaso no te enteras, ¿Quién eres? Ken Miles (Bale con sobredosis de éxtasis) es el eterno rebelde que no se adecua a las normas existentes, durante todo el metraje/carreras solo lo hace una vez y es engañado. Su confrontación a todo solo tiene un final posible. Ken Miles es el americano que todos los americanos desearían ser y Matt Damon es el americano que todos los americanos tendrían que ser. A toda esa basura cabría añadir la idea del robo del tiempo (cronómetro) ya mencionado a la vieja Europa (Ferrari). La velocidad no es la solución, la solución es el equilibrio. Y aquí …

SITGES 2019

“Cada festival sueña el siguiente.” Anónimo sitgetano Hay momentos que el cronista desfallece y no es por falta de oferta, es por hastío. Aburrimiento y esperanza, esa mezcla tan de cinéfilo imbécil sobrevuela cualquier nido festivalero. Luchando por seguir siendo humano (entendido como ser pensante) y no caer en la zombi/fiesta (entendida como exceso de maquillaje), el narrador tiende a repetirse, a escribir siempre las mismas ideas en diferentes críticas. Uno espera evolucionar o involucionar con las películas y si no se da el caso, el estatismo puede resultar motivo de suspensión de las hostilidades. Sitges era una fiesta. Había suficientes motivos para escribir una crónica con líneas constantes, con apuntes para una esperanza. Construir un discurso que arrancando pautas en cada película estableciera un camino común. Pensando en la edición de este año cuesta encontrar afinidades puramente cinematográficas, la tendencia es una constatación de un nexo más social que del arte de la imagen/tiempo. Creamos conexiones narrativas, dramáticas, una manera de contar historias, deudora del instante: inicios de situación/localización, personajes estereotipados, guiones con un …

The Sisters Brothers

Si por cada vez que escucho la frase “el western está muerto” el sujeto que lanza tal proclama falleciera, el mundo sería más habitable. Sé que es una frase anclada en el pasado, como la utilización de los géneros cinematográficos como etiquetas. Al reinventarse los códigos para seguir explicando el mundo en el que vivimos, se liberan de sus propios límites, de sus propias definiciones. En esta suerte de reinvención constante, a veces y para decirlo muy llanamente, las películas son muchas cosas. Para explicarme voy a recurrir (perdón) a un recuerdo: solía ver el “Sábado Cine” con mis abuelos, vi la evolución de la narración cinematográfica con las reacciones de mi abuelo. Para él, las complicaciones y las detestadas transversalidades suponían un engorro, los finales sorpresa motivo de risa y los efectos especiales argumento de peso para irse a la cama. Algunas de estas películas que él detestaba son obras maestras. Con el paso del tiempo, cuando programaban un western lo sabías porque media hora antes se encendía un puro de los buenos. Era …

Gracias a Dios

Un que és amant, ni doble, ni triple, justet, sap que estimar cultures per nacions és més per llenguatge que per convicció. És fàcil expressar sentiments encapsulats, és difícil matisar i aprofundir. França és un país de derrotes inicials, de col·laboracionisme posterior per a victòries indirectes, per tant sempre hauria de tenir una reacció a l’alçada de la frustració. Demostrar-se que són capaços de fer tots els papers de l’auca i millor que ningú, els ha portat a ser detestats per defensar i verbalitzar una cultura envejada. En ficar-se a l’alçada d’altres països comporta un inevitable perill; al voler lluitar contra l’establishment ianqui cauen en el perill de la imitació del contrincant. Ara el cinema francès demostra un desig de vulgarització que espanta i les excepcions (remarcables), davant d’un present preocupant, miren al passat per rellegir els senyals d’identitat. Les noves visions del surrealisme, les revisions contundents de biopics nacionals i la reinterpretació històrica acceptant errors emmudits, podrien ser exemples d’aquesta relectura davant d’una situació que, evidentment, no satisfà als creadors que tenen certa inquietud …

La Caída del Imperio Americano

Bienvenidos al juego de Denys Arcade. Ay, Arcand, perdón. Antiguo maestro del sermón aventajado, del intelectualismo crítico solidario, del despertar de conciencias burguesas, plasmado todo ello en eternos declives de imperios no sólo americanos. El quebequés (toma gentilicio) nos mete un golazo por la escuadra, nos adoctrina con guasa mediante tópicos, satiriza el folletín, para metérnosla doblada… la lección. Un filósofo, una puta y un ladrón (¿cuento?) tienen un plan y utilizan el cochambroso sistema para salvaguardar una fortuna fortuita. El filósofo, la puta y el ladrón (¿chiste?) y otros estereotipos del montón, acabarán victoriosos pero en un comedor social, rodeados de pobres. El autor nos enseña que la historia, la narración, era una enorme excusa para hablar de su libro. Me declaro fan de Arcand, no por su maestría cinematográfica, cosa que creo que a él tampoco le quita el sueño, me declaro admirador suyo por seguir con su lucha y reinventarse jugando con códigos estructura moderna clase culebrón. Esos planos frontales de la gente inmigrante, pobre o necesitada, demuestran una honestidad que desearíamos …

Nación Salvaje

Vaya por delante el producto: diseñado según los preceptos de la industria, como un recetario de ingredientes que cabe amalgamar en una suerte de reivindicación pero que muy, muy, necesaria y muy, muy oportunista. Dicho esto liquidemos #assassinationnation. El bucle de la amenaza social se refleja en el pedalear. Las máscaras nos dictan el juego. Tendríamos que saber perfectamente dónde nos encontramos, a nivel social vs. la red y su diabólica utilización. Pero parece que seguimos teniendo que denunciar malos usos para poder justificar teorías manidas. El discurso no justifica la forma en este caso, en principio atractiva a la larga agotadora, el fondo sigue siendo convencional, fagocitado por el discurrir efectista de la película. La caza de brujas, la furia, se convierte en defensa, luego en venganza y más tarde en ejército de la esperanza. Natural Born Killers asesinaba los mass media para resucitarlos mediante la asimilación y apropiación de la tragedia. Nación Salvaje juzga la red como medio útil para empoderar mediante la asimilación de roles reconocibles a partir de una simbología masculina. …

Mula

Hemos vivido nuestra impresionante, fascinante, desbordante vida al lado de Clint Eastwood. Uno que más que viejo se siente viejo, se sonroja al ver la vitalidad (puede que rancia) de algunos creadores. En ese trayecto temporal uno ha disfrutado y ha renegado, la dualidad eternizada en una sala de cine. Resulta curioso que a algunos directores se les alabe la asimilación de la tradición y a otros se les acuse negativamente de lo mismo. Esa medida justa de las cosas sobre fondo de paisaje americano: elegías discretas, lecciones sutiles, protección de un reducto propio, proyección del alma, la revelación nace del viaje, el resurgir personal va unido al abandono de la vida y todo con pátina de réquiem. Esa medida justa, que en Mula hace que la cachimba te caiga al suelo de la congoja. Un sollozo honesto de banalidad disfrazada de autenticidad, y válgame de dudar de la entereza, es sólo que tanta sencillez argumental deteriora cualquier cerebro, ya de por sí, senil. Eastwood entona un mea culpa desde el egocentrismo más vergonzante: la …