Joker
Una película tan ideológicamente confusa que se hiere a sí misma, Joker es algo más que “deudora” del cine de Scorsese: se ha dicho hasta la saciedad, pero repitámoslo porque no hay otra: Joker es Taxi Driver + El rey de la comedia. Y no es que, como Paul Thomas Anderson con el cine clásico en El hilo invisible, reaproveche las formas de las películas del director neoyorquino para convertirlo en algo nuevo, no. Tampoco es que se inspire en el cine político de los 70, Robert Redford incluido, como en El soldado de invierno (igual alguien se ha llevado un susto aquí). No, Todd Phillips le crea un conveniente disfraz de Scorsese y true cinema a una película tan meticulosamente ambigua como para gustar a variados espectros de la población. La jugada ha salido más redonda que colocar una infatigable peonza al final de Inception y dejar que el público discuta el significado entero de la película (si es que lo tiene). La oscuridad, el realismo y la violencia, como ya sucediera con Logan, dan una respuesta revestida de qualité a los …









