La Virgen de Agosto
Los anhelos románticos se materializan en las películas de Jonás Trueba. Lo cotidiano adquiere una forma exquisita de ideal, sin tener por ello que renunciar a lo auténtico. Jonás Trueba e Itsaso Arana escriben un guion, estructurado en días (podrían ser pasajes de un evangelio castizo), para lanzar a Eva a un verano de desconcierto en su propia ciudad, Madrid. En esos días de agosto y en el marco de un Madrid festivo, Eva rastreará su ciudad con ojos virginales y, en una suerte de azar improbable, se darán una serie de encuentros y reencuentros en los que Eva -y el resto de personajes- verbalizarán sus inquietudes. Se encadenan así reflexiones y conversaciones (marca de la casa), intencionadamente ligeras, calculadamente profundas, en cuyo eje estaría la búsqueda de lo genuino: qué decisiones tomamos o debemos tomar para alcanzar algo parecido a intentar ser nosotros mismos. En ese universo de afines (todos los personajes parecen compartir un mismo idioma) es donde el cine de Jonás Trueba construye su propia identidad, una identidad con la que poder …









