Juliet, Naked
En una de las escenas finales de Boyhood (Richard Linklater, 2014), el personaje de Patricia Arquette estalla en un arrebato de frustración y tristeza cuando ve a su hijo abandonar el hogar para ir a la universidad. Con un “simplemente pensé que habría más”, finaliza su discurso-radiografía de lo que ha sido su vida hasta ese momento. Esta escena refleja de manera sagaz y conmovedora cómo el echar la mirada atrás arroja una certeza, lúcida y dolorosa, de que esto de la vida es una colección de instantes que pasan, pasan a toda velocidad, y que esperar mucho más que eso no solo no es real sino un acto baldío. Pues bien, en Juliet, Naked (Jesse Peretz, 2018), que comparte con Boyhood un Ethan Hawke interpretando a un personaje que se resiste a la maduración, el balance vital de los personajes lleva a un discurrir diferente: a la decisión firme de aprovechar cada momento a partir de ahora, porque AHORA SÍ viene lo bueno, lo verdadero. La película, basada en una novela de Nick Hornby (solvencia contrastada), preserva la accesibilidad y ligereza …








